Esquizofrenia.

(6) Encendí la luz para ver mejor lo que ocurría en mi entorno cuando pude avistar lo que esperaba. Su cuerpo estaba en inerte, no más sonrisas ni paseos al atardecer, había asesinado a la persona que amaba. Los ataques de locura me invadieron rápidamente, gritaba de horror mientras me limpiaba las ensangrentadas manos con mi espesa saliva. Después de un rato, sonreí. Me levanté a contemplar mi obra de arte, noté que no había hecho mal, su belleza había sido capturada por mi crueldad bien justificada; ahora que vestía un traje psicodélico con mezclas carmesí, supe que su muerte era mi más grande obra de arte.

(1) Claro que recuerdo ese día, había esperado toda mi vida para casarme con ella y por fin estábamos ahí. “Sí, acepto” dijo con una voz encantadora y una sonrisaa que me comía lentamente, pero algo no estaba bien. Todas esas miradas, todos ellos se mostraban inquietantes, acosantes, envidiosos. Cuando terminó la boda, le dije que escapáramos por la parte trasera. Extrañada, me preguntó por qué huíamos de nuestros familiares y compañeros y le dije que le tenía preparada una sorpresa, pero que para ello debíamos pasar a mi taller.

(7) Orgulloso, me siento orgulloso de mi obra. Pocos son los hombres que conocen el verdadero significado del amor, todos creen que pueden permitir que otras personas posen sus ojos en sus parejas por algo tan estúpido como al “confianza en el amor del otro”. ¡Patrañas! Los seres humanos somos imperfectos, si no conservas contigo a tu pareja entonces esta se fija en otros seres, el amor eterno solo puede ser capturado en un instante y qué mejor que en la belleza pura e infinita de la muerte. Yo la asesiné porque solo así me pertenecerá para siempre, mi amor, por fin estamos juntos para siempre y nadie se interpondrá. Te vez muy bella con esa mirada perdida que me incita a darte el beso más profundo de toda nuestra historia.

(3) “Te noto extraño”, me dijo con esos ojos hambrientos. La miré y le dije que tenía en mente la obra de arte más perfecta de todas las que he realizado y claro que la tenía. Entusiasmada, me preguntó cuál era el plan y le expliqué que nos hallábamos en la situación perfecta. “Para mi siguiente trabajo, ese vestido blanco quedará bien”, le dije con efusivo entusiasmo, pero a ella le preocupaba que terminara manchándose, pues aún debíamos ir a la fiesta. Ella siempre piensa en todo; no obstante, precisaba que vistiera ese vestido, por lo cual insistí hasta que accedió.

(4) Me puse el traje con el cual siempre hago mis pinturas, ella se colocó en la posición que le indiqué y me pidió, con mucha delicadeza, prisa. Retrataba su belleza cuando recordé las miradas acosantes y envidiosas. Retrataba su belleza hasta que noté que no podía compartirla con nadie más. ¿De qué me serviría esta pintura? Ella está posando para mí, apuesto a que lo haría para cualquier otra persona. No me falta confianza en ella, pero todos somos seres humanos, asquerosos seres humanos que se dejan llevar, tal y como se dejó llevar por mí para huir de la tan ansiada reunión. “Quiero ser el único que retrate tu belleza”, le susurré con el cariño que se merece.

(2) En realidad solo quería alejarla de esos repugnantes seres envidiosos. Podía sentir sus deseos de violar su pureza, que me pertenece solo a mí. Sentí la necesidad de capturar la esencia de su hermosura solo para mí, en un retrato brillante con su atuendo nupcial. Una vez finalizado el cuadro, estaría seguro que era solo para mí.

(5) No me respondió con más que una sonrisa. Me aproximé hacia ella por detrás y confirmé lo que pasaba por mi mente. Descubrí entonces cuál era la verdadera forma de capturar su belleza solo para mí. Por unos instantes me vencía la incertidumbre, hasta que lo decidí, saqué una navaja de mi traje y estuve a punto de retratar su figura en la eternidad, pero se alejó. Una parte de mí se sintió aliviada, pues noté que no era yo él único que desconfiaba del otro. Trató de huir pero la atrapé y la atravesé múltiples veces, sin descuidar ni un solo lugar. Atravesé, con el objeto, todo lo que pude sin dañar su bello rostro.

(8) Me perteneces ahora. Nadie más te mirará, pues no saldrás de aquí. Nadie más te deseará, pues estás irreconocible, pero no te preocupes, sigues muy bella. Nadie más te alejará de mí, porque tu belleza es ahora mi más grande obra de arte.

Anuncios

Acerca de Le'Bleu

El estridente sonido que causan los que callan es asesino.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Esquizofrenia.

  1. Yo no soy Kiomi dijo:

    Parece Dorian Gay combinado con El gato negro [wtf] está rlz 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s