Gato ciego

Hombre alto y de piel ligeramente oscura sonríe sarcásticamente ante las injustificadas pero reales lágrimas de un mujer de edad similar a la de él quien lo acusa de un crimen que solo ocurrió en su cabeza. Antes de estallar en ira, el hombre ha descubierto que peor que los puños y las patadas es una par de palabras las que pueden arremeter contra la integridad de una persona al punto de desear simplemente no estar ahí.

Mientras se da este suceso, hay un duende en la cocina que se encarga de comer todo lo que encuentra en la basura, porque la comida le parece muy obvia y su oficio es andar en la discreción. Piensa que nadie le presta atención a la basura y su desaparición es incluso confortable, por ello está feliz obrando conociendo que no se tomarán represalias y podrá volver cuando se le antoje un bocado de esa suculenta porquería.

A su vez, una dama grita extasiada mientras se divierte con otro niño, que al parecer es su hermano menor, jugando a los videojuegos con distancias milimétricas entre los ojos y el monitor. Al lado de ellos, un par de aburridos fantasmas discuten lo mal que uno de ambos está jugando y se ríen de algunos fracasos mientras desearían poder jugar ellos también, pero por desgracia su naturaleza imperceptible no les permite formar parte nada.

El ambiente, entre tanto, se vuelve oscuro y solo se oye un sollozo. Flores caen del techo en la imaginación de este último individuo, mientras que sus temblantes labios pronuncian versos de una canción interpretada alguna vez por Ray Charles. El espacio se llena de una nostalgia extraña y now i need a place to hide away es lo último que se escucha antes de que el sollozo se convierta en un incontenible y sonoro llanto. De repente, la ventana próxima a él se abre aparatosamente y, antes de lanzarse al abismo, el individuo pronuncia una petición de redención, pero nadie oye nada hasta que el cuerpo revienta contra el inevitable suelo, donde todos, incluso el duende, al fin notan que cerca a ellos, pudieron evitar tener en casa un fantasma más.

Y todo frente a los ojos de un gato ciego.

 

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Acerca de Le'Bleu

El estridente sonido que causan los que callan es asesino.
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2 respuestas a Gato ciego

  1. Marco E. Espinoza Zevallos dijo:

    Hola hijo…
    Me agrada que sepas escribir tan bien. Es una de las habilidades que más admiro en una persona. Cuando he leído tu artículo me ha parecido que esa historia la he vivido en alguna parte, en algún tiempo…
    Un abrazo hijo.

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